Entrenamiento con máscaras que ¿simulan Hipoxia?

La teoría detrás de la máscara de hipoxia.

La Hipoxia es básicamente la falta de oxigeno. La razón fundamental por la cual el cuerpo responde fisiológicamente a la altitud es debido a una disminución en la presión atmosférica (el intercambio gaseoso en los pulmones ocurre por difusión pasiva). Si alguien disminuye la presión del aire inspirado, disminuye su densidad y la cantidad total de moléculas de aire en un volumen dado (centímetros cúbicos de aire en los pulmones) también disminuye. Esto Significa que, por superficie cuadrada de intercambio gaseoso, menos cantidad de moléculas de oxigeno llegarán al torrente sanguí­neo. No es solo falta de aire sino la presión parcial del gas entrante (presión parcial de oxigeno)(Mckenzie, 2012; Naeije, 2010).

La Hipoxia es la señal fisiológica para aumentar los niveles de EPO (eritropoyetina), hormona encargada de aumentar la tasa de producción de glóbulos rojos. Incrementando el recuento de glóbulos rojos (en su justa medida, ya que pasado cierto umbral, la sangre aumenta su viscosidad y las reglas de la física de los fluidos marcan que su trasporte se dificulta, incluso aumentando marcadamente los riesgos de sufrir coágulos, embolia pulmonar y ACV.) el cuerpo puede maximizar la cantidad de oxigeno en el torrente sanguí­neo por centímetro cubico de aire inspirado (Mckenzie, 2012; Naeije, 2010). Este Proceso lleva tiempo, es una adaptación crónica que lleva dí­as, semanas y meses, y requiere una constante presión atmosférica baja en el medio ambiente para desencadenar dicha adaptación, la cual es energéticamente muy costosa. Mientras tanto el rendimiento CAE. Entrenar en la altura produce algunas adaptaciones pero en el mientras tanto la cantidad de trabajo que un individuo puede realizar DISMINUYE, por ende el entrenamiento en la altura puede resultar en una menor performance. El TIEMPO (crónico) en el que se está a baja presión atmosférica es más importante que el ESTRÉS (agudo) que se genera en baja presión(Smart, 2012).

La realidad detrás de la mascara.

Desde el punto de vista fisiológico, la hipoxia tanto aguda como crónicamente, genera problemas o “estrés” a nivel mitocondria (la mitocondria es un a organela celular encargada de producir energía por vía oxidativa, es decir, utilizando oxigeno). Mecanismo crucial para cualquier deportista de resistencia. (Hoppeler y cols., 2003).

Si bien de manera aguda la hipoxia muscular a demostrado tener ciertos beneficios moleculares en atletas de resistencia, la mascara claramente no modifica la presión parcial de oxigeno, simplemente dificulta la respiración. La presión del aire entrante es idéntica a la presión atmosférica de la latitud en la que se está y, a menos que estemos en la altura, dicho aire va a contener suficiente oxigeno el cual bloqueara las adaptaciones a nivel de glóbulos rojos, hematocrito y hemoglobina típicas del entrenamiento en la altura. SOLO HACE MAS DIFICIL RESPIRAR, limitando el rendimiento, forzando al atleta a desperdiciar energía inhalando y resultando en un innecesario obstáculo para el entrenamiento (Hoppeler y cols., 2008; Riganas y cols., 2008).

Incluso en un trabajo publicado por Vogt, M., & Hoppeler, H. (2010) los autores son bastante enfáticos sobre los efectos de la exposición aguda a la hipoxia: “Una caracterisitcia común a virtualmente todos los estudios sobre “live low-train high” es que la exposición a la hipoxia solo durante las sesiones de entrenamiento, no es suficiente para generar cambios en parámetros hematológicos.”

NINGUN atleta NUNCA es limitado (sacando patologías como el ASMA por ejemplo) por la falta de aire que entra a los pulmones. No es el aire en los pulmones que es insuficiente sino el flujo sanguíneo, la captación del mismo en los tejidos y la utilización eficiente a nivel celular (Vo2 Máx). Lo que sí pasa es la sensación de que “falta aire” y la necesidad de respirar “mas” lo cual es una respuesta del cerebro que sensa el estrés fisiológico (entiéndase PH sanguíneo, metabolitos, etc.- lo cual es tema de debate). De hecho si hay algo en que los atletas son buenos, es controlando la respiración con una eficiencia mecánica tremenda que les permite ahorrar energía necesaria para el trabajo muscular. Respirar muy “forzado” puede incluso generar problemas, sino pregunten a cualquier paciente con EPOC. Los mejores atletas respiran lo justo y necesario caso contrario es un desperdicio de energía (Riganas y cols., 2008; Berry y cols.,1996).

Por otra parte la mascara promete mejorar la “capacidad anaeróbica”, esto es la capacidad del cuerpo de sostener esfuerzos de alta intensidad (por encima de las intensidad correspondientes al estado estable de lactato) es decir la intensidad en la cual el cuerpo produce lactato a la tasa similar a la que lo remueve (el lactato a pesar de su mala publicidad es combustible celular y uno muy importante, su aparición exponencial en sangre corresponda temporalmente a parámetros de fatiga lo que no es causa sino efecto). Los autores N.T. Cable & J.P. Morton (2005) en un estudio sobre los efectos del entrenamiento en hipoxia intermitente sobre parámetros de rendimiento aeróbico y anaeróbico encontraron que dicho método “no ha mostrado tener un efecto beneficioso tanto en el rendimiento aeróbico como en el anaeróbico.

Varios trabajos han fallado en mostrar el efecto beneficioso de dichas mascaras en el incremento del Vo2 máx (consumo máximo de oxigeno, marcador fisiológico de rendimiento “aeróbico”), potencia metabólica, Umbral de lactato o cualquier otro marcador fisiológico de rendimiento (Hoppeler y cols.,2008; Vogt & Hoppeler, 2010)

Conclusiones.

Como conclusión final las máscaras no simulan altura, fuerzan un patrón respiratorio errado, deficitario energéticamente y disminuye la intensidad de la sesión. Si el objetivo es tener los beneficios hematológicos de la altura, la mejor estrategia es exponerse de manera crónica a ella por al menos 4 semanas y preferentemente entrenar en el llano de manera tal que la altitud no interfiera de manera negativa en la intensidad de la sesión. Esta es la razón por la cual nace el dicho sustentado por varios trabajos “LIVE HIGH (desarrollar adaptaciones), TRAIN LOW (mantener intensidades)” (Levine y cols., 1997; Stray-Gundersen y cols., 2001). Desde el punto de vista fisiológico las máscaras que “simulan” altura no aportan ninguno del los beneficios de la misma, tu dinero y energía pueden ser invertidos en algún otro lugar.

Bibliografía

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  3. Vogt, M., & Hoppeler, H. (2010). “Is hypoxia training good for muscles and exercise performance?” Progress in Cardiovascular Diseases, 52(6), 525-533.
  4. Riganas, C. S., Vrabas, I. S., Christoulas, K., & Mandroukas, K. (2008). Specific inspiratory muscle training does not improve performance or VO2max levels in well trained rowers. Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 48(3), 285.
  5. Levine, B. D. (2002). Intermittent hypoxic training: fact and fancy. High Altitude Medicine & Biology, 3(2), 177-193.
  6. Richardson AJ, Gibson OR., “Simulated hypoxia does not further improve aerobic capacity during sprint interval training,” J Sports Med Phys Fitness. 2014 Jul 16.
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  11. Riganas, C. S., Vrabas, I. S., Christoulas, K., & Mandroukas, K. (2008). Specific inspiratory muscle training does not improve performance or VO2max levels in well trained rowers. Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 48(3), 285.
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  14. Morton, J. P., Cable, N. T. (2005). Effects of intermittent hypoxic training on aerobic and anaerobic performance. Ergonomics 48(11-14):1535-46.
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