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Factores Limitantes Para El Rendimiento – ¿Qué Nos Aporta La Interdependencia Regional?

Introducción

El control motor puede ser el factor limitante en el rendimiento deportivo tanto en la carrera como en el salto. Un conocido entrenador de pista (velocidad y saltos), el profesor Frans Bosch, ha defendido este argumento varias veces en el capítulo 1 de su libro (Bosch y Klomp, 2005). Si ese pudiera ser el caso, nos sentimos atraídos a preguntarnos si podemos evaluar sistemáticamente este factor para descubrir las barreras que posibilitan un desempeño eficiente.

Este primer artículo el cual se relaciona con la introducción de una entrada de blog anterior LINK , vamos a hablar de los sistemas de movimientos que abarcan la evaluación desde la medicina hasta el rendimiento. También hablaremos del concepto de interdependencia regional en lo que respecta a poder descubrir cuándo está más afectada la movilidad, el control motor, o las capacidades específicas y los resultados de estos test en el rendimiento deportivo. En relación a esto último tomaremos un ejemplo práctico: ¿cómo obtener un mejor salto vertical?

Entonces, ¿cómo llevan los profesionales del movimiento el concepto de interdependencia regional a las pruebas de capacidad específicas y rendimiento deportivo?

Las respuestas pueden estar en lo más profundo del iceberg de la atención médica sobre qué es la interdependencia regional (Sueki et al., 2013, Wainner et al., 2007).

Recientemente, tuve unos nuevos clientes que trabajaron conmigo con el mismo objetivo: mejorar el desempeño en salto vertical. Matías, Fede, Maria y Marcos practican deportes de salto: voleibol y baloncesto. ¿Cuántos de ustedes les habrían dado el mismo programa de salto? Muchos de nosotros lo haríamos. Eso es hasta que todos nos unimos en torno a los Sistemas que pueden ver a través del movimiento. Aunque venimos de diferentes orígenes y metodologías, nos sometemos a los sistemas y lógica cuando nos alineamos con la ciencia y buscamos la simplicidad práctica.

Las evaluaciones individuales de los atletas nos van a dar diagnósticos diferentes: uno con dolor, uno con una disfunción de movilidad, uno con una disfunción del control motor y uno con una deficiencia aislada del rendimiento.

Con base en esta información, ¿cuántos de ustedes todavía les darían el mismo programa de salto? En la ciencia del deporte, no nos gusta hacer suposiciones. Entonces, si sabemos qué puede estar afectando el salto vertical en cada persona, podemos seguir adelante y sacar esa suposición de la mesa rápidamente. Una forma sencilla de hacerlo es abordar el dolor, las limitaciones de movilidad y los problemas de control motor, y luego volver a evaluar su salto vertical. Pronto veremos el efecto, o no, de los problemas mencionados en su salto vertical.

Primero vamos a ver a Matías

Matías tiene dolor en el examen de movilidad del tobillo. Tiene un rango completo de movimiento pero dolor al final del rango. No siente dolor al realizar saltos verticales. A pesar de que su prueba de “aclaramiento” del tobillo no muestra disfuncionalidad, tener dolor en el rango final complica “el sistema” que es a) input, b) retroalimentación y c) resultados o output. Si bien el dolor no ocurre hasta más allá de los 40 grados, él solo puede usar 22 grados en el salto vertical; inclusive el profesional mas inexperto en rendimiento se va a dar cuenta que Matias ni siquiera está usando el rango de movimiento aun si quisiera.

Veamos nuestra primera pregunta. ¿Podemos identificar si el control motor es un problema? La única forma en que podemos saber si el dolor en el rango final no complica el sistema es hacer una evaluación adicional, tratar o controlar cualquier disfunción que encontremos, y volver a chequear con nuestro Sistema la movilidad del tobillo y finalmente volver a evaluar el salto vertical. El salto vertical es una expresión del control motor. Si eliminamos el dolor como un potencial factor limitante o causal de la reducción del rendimiento del salto vertical, habremos aplicado una lógica sistemática, alineada con la ciencia, de una manera sencilla.

Entonces, nuestro primer cliente, Matías, no tiene disfunción de movilidad del tobillo observable, pero tiene dolor con la dorsiflexión del tobillo en el rango final que puede interferir con su salto vertical de dos formas posibles: podría inhibir directamente la producción de fuerza o puede interferir con la cadena cinética superior que afectará la producción de fuerza. Pero, ¿qué está causando este dolor de rango final? En lugar de adivinar o perder el tiempo en cuestiones innecesarias, el Sistema que en este caso utilizo me dirige hacia SFMA para desglosar aún más el movimiento de Matías y poder brindar el tratamiento adecuado.

La redundancia incorporada en el sistema tiene como objetivo eliminar los falsos negativos. Con la información de la evaluación de Matías, podemos entender si su dificultad para saltar verticalmente se debe a un problema funcional o es un problema de rendimiento aislado sin ruido funcional y estructural.

Repasemos nuestra primera pregunta.

¿Cómo llevan los profesionales del movimiento el concepto de interdependencia regional desde lo clínico al rendimiento, o a las pruebas de capacidad específicas y rendimiento deportivo?

En lo que respecta a nuestros cuatro clientes, a través de evaluaciones del movimiento y testeos resaltan los patrones potencialmente afectados por el dolor de tobillo, la movilidad y la competencia de control motor, luego la capacidad:

  • La sentadilla profunda.

  • La estocada en línea.

  • La prueba de extensión multisegmentaria.

  • La postura de apoyo monopodal (10 segundos ojos abiertos y 10 segundos ojos cerrados)

  • La prueba de dorsiflexión de tobillo de cadena abierta.

  • El paso de valla.

  • La prueba de dorsiflexión del tobillo de cadena cinética cerrada.

  • Y Balance para el cuadrante inferior.

  • El alcance anterior de control del motor, broad jump, triple broad jump y carries con peso.

Se ha demostrado que SFMA es confiable y revelador de la capacidad de acceder a patrones de movimiento (Glaws et al., 2014, Goshtigian y Swanson, 2016). Asimismo, se ha demostrado que el LQYBT es confiable (Plisky et al., 2009) y se asocia con diferencias en el control motor y a un aumento del riesgo lesional (Butler et al., 2012, Garrison et al., 2015, Gonell et al., 2015, Smith et al., 2015, Boyle et al., 2016).

Veamos cómo el dolor de Matías en la dorsiflexión podría interferir con su salto vertical.

El dolor es indicativo de una disfunción en el cuerpo. Que no se provoque hasta que lleguemos al rango final de movimiento debería ser discutible. Una prueba de dorsiflexión lenta y controlada que sea competente para el rango pero dolorosa al final es una señal de que se debe atender el comportamiento a velocidades contextualmente diferentes. Durante un salto vertical, Matías usará ese tobillo rápidamente.

Asumir que el tobillo es normal a 22 grados de manera velóz cuando es patológicamente doloroso a 40 grados es una suposición que no debe hacerse.

No solo no debe hacerse esta suposición, también debe reconocerse que Matías no solo está dando vueltas erguido, limitando su actividad a los saltos verticales. ¿En qué situación es importante el salto vertical pero no es importante cortar, girar y desacelerar? Matías todavía entrará en esa dorsiflexión de rango final.

Probablemente se encuentre en una situación en la que exista un centro de gravedad bajo a medida que desacelera y cambia de dirección. Las maniobras de corte y cambio de dirección que es probable que haga Matías, además de su salto vertical, son parte de su contexto. Se ha demostrado que la presencia de dolor se asocia con un control motor alterado (conocido como inestabilidad funcional) en comparación con los sujetos de control en las maniobras de corte y cambio de dirección (Son et al., 2017). Hay que destacar que la inestabilidad funcional, es decir, el control motor alterado, puede existir cuando el dolor ya no está presente. Conseguir que el dolor de tobillo se resuelva con el tratamiento adecuado no es difícil. Volver a probar el salto vertical no es difícil. La única forma en que no puede decir que este dolor no interfiere con eso es tratar el dolor primero, o más apropiadamente, tratar la disfunción que contribuye a este dolor.

¿Todavía no estás convencido de la importancia del dolor en el tobillo? “Los patrones de movimiento atenuados por el dolor pueden conducir a movimientos protectores y miedo al movimiento, lo que da como resultado deficiencias observadas clínicamente, como disminución del rango de movimiento, cambios en la longitud de los músculos, disminución de la fuerza y, en última instancia, pueden contribuir a la discapacidad resultante”(Cook, citado en (Cook, 2010), p.117).

Cada respuesta al dolor depende de las características específicas de una tarea. La forma en que un individuo se desempeña en un salto puede ser diferente si las demandas del salto cambian. Para reiterar, la única forma en que no puede decirse que este dolor no interfiere con esa tarea, es eliminar el dolor primero. Si bien cambiar la dorsiflexión dolorosa a no dolorosa puede no cambiar el salto vertical, eliminará un desencadenante potencial para alterar el control motor en la cadena cinética, lo que eventualmente ayudará a aclarar el problema fundamental.

Digamos que el dolor de dorsiflexión de Matías se resuelve, pero no mejora el salto vertical, ahora volvemos a un problema de patrón de salto vertical. Es posible que nos preguntemos qué sucedió en el pasado que hizo que este tobillo le doliera y que podría haber “roto” el patrón de salto. Como se mencionó anteriormente, el dolor puede cambiar el control del movimiento hacia arriba en la cadena cinética. Incluso puede provocar ansiedad por el dolor durante una actividad (Moseley et al., 2003), percepción reducida de la capacidad y rendimiento reducido (Deschamps et al., 2014), al menos en el dolor agudo. Tal escenario es la esencia de la interdependencia regional: el dolor en cualquier lugar puede afectar un patrón de movimiento en toda la cadena cinética.

Digamos que la ansiedad de Matías por el dolor inminente conduce a un menor uso de la dorsiflexión. Se ha demostrado que cuando la dorsiflexión del tobillo es limitada, se produce un aumento del valgo de la rodilla y una desviación medial de la rodilla en una sentadilla bilateral. También se ha demostrado que tales limitaciones de la dorsiflexión del tobillo disminuyen la activación del cuádriceps y aumentan la activación del sóleo (Macrum et al., 2012). ¿Podría aumentar esto en un salto? Aunque la dorsiflexión del tobillo de Matías no está limitada, es posible que evite usar todo su rango debido al dolor. Anteriormente se había demostrado que restringir la dorsiflexión del tobillo tiene ramificaciones en la cadena cinética en tareas de triple flexión como bajar (Bell-Jenje et al., 2016) y aterrizar (Malliaras et al., 2006, Begalle et al., 2015, Fong et al., 2011, Hoch et al., 2015, Mason-Mackay et al., 2017). Vamos a ampliar nuestro espectro de alcance por un momento: ¿qué pasa si el dolor de Matías también afecta su acceso a la flexión plantar del tobillo? ¿Eso podría afectar su salto vertical? Una investigación ha demostrado que las restricciones en la movilidad de la flexión plantar del tobillo están asociadas con una reasignación de los requerimientos de fuerza a la rodilla (Arakawa et al., 2013). Además, la magnitud de la flexión plantar, junto con el patrón que se ejerce en el despegue, dan cuenta de resultados significativos en los saltos de contra-movimiento (McErlain-Naylor et al., 2014). El dolor que Matías tiene al final del rango de dorsiflexión puede aumentar o disminuir la producción de dorsiflexión o control motor de la flexión plantar y la fuerza. Cualquiera es posible, la ciencia del dolor nos lo ha dicho (Hodges y Tucker, 2011). La menor relación entre dorsiflexión y flexión plantar también tiene una mayor incidencia de esguinces de tobillo por inversión (Baumhauer et al., 1995). No hacer uso de la fuerza disponible en el tobillo debido a una disfunción del mismo es similar a hacer funcionar un automóvil con el freno de mano aún aplicado.

Es importante que aclaremos ahora por qué evaluamos y por qué clasificamos una evaluación como funcional o disfuncional. Una evaluación no se considera “funcional” porque la evaluación se parece al deporte o la actividad para la que se está entrenando. Una evaluación se clasifica como “funcional” porque es aquella que revela la capacidad de acceder a un patrón, responder y adaptarse a estímulos externos e internos. La capacidad de responder a estímulos externos e internos se demuestra a través de patrones fundamentales de control motor expresados sin dolor, con un control motor competente y una cantidad mínima de movilidad.

Si no se realiza una evaluación del movimiento  y/o de capacidades fundamentales, es muy fácil ver cómo alguien puede terminar con protocolos genéricos para mejorar el salto en lugar de soluciones que abordan los eslabones débiles de su alteración que afectan su rendimiento. En el caso de Matías, el dolor estaba presente en el tobillo, pero demostró ser un problema más importante en la cadena de movimiento creando esta adaptación en el tobillo. El dolor nos dirigió a una mayor evaluación de patrones que nos brindó la oportunidad de impactar sobre el desempeño de manera apropiada sin crear o facilitar una compensación adicional. No ignoramos el dolor del rango final, sino que dejamos que nos guíe a través del sistema para identificar el problema real. No lo adivinamos.

 

Referencias

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